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Publicado en 01/08/2010 Fuente: La Nación Turismo |
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La Casa de Aedo, de los primeros años del siglo XIX, es la más antigua de Gualeguaychú y el primer lugar que los turistas visitan por su mobiliario antiguo y objetos que fueron propiedad de la familia. El lugar funciona como museo y muestra la fundación de Gualeguaychú y el asalto de Giuseppe Garibaldi, que saqueó la ciudad.
Pero tal vez el lugar más curioso del circuito histórico es la Azotea de Lapalma. También museo, encierra en sus paredes una historia de amor y misterio. Isabel Frutos, conocida como "la niña que murió de amor", era sobrina de los dueños. Se había enamorado de un joven de una clase social más baja. Su padre se opuso, entonces ella se mudó a esta casa y "se dejó morir", según cuenta la leyenda.
La tragedia familiar continuó hasta que la casa quedó en ruinas. Su última dueña pasó décadas enclaustrada en el lugar; desde la calle se la veía caminar por la planta alta. La mujer, sola, en una casa en ruinas, despertó el mito de la casa embrujada. Muchos creían que era el fantasma de Isabel el que iba y venía vestido de blanco... Y hasta hoy mucha gente se persigna cuando pasa frente a la casa. En el lugar colocaron un maniquí con vestido blanco en la terraza para alimentar el mito. Muchos aseguran haber visto a la misma Isabel mirando a su supuesta imitadora.
Fuente: La Nación Turismo
Ver el original en: La leyenda de la casa embrujada. Más información de Entre Ríos y de Gualeguaychú en 365litoralargentino.com.
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